El campo y el supermercado forman parte de un mismo proyecto: alimentar bien a la población

La relación es mucho más estrecha de lo que a veces parece desde fuera. El agricultor o el ganadero produce los alimentos; la distribución organiza su llegada a millones de hogares, con seguridad, frescura y regularidad. Uno necesita al otro. Sin producción, el supermercado no tiene producto que ofrecer. Sin canales comerciales eficaces, muchos productores tendrían más dificultades para llegar al consumidor.

Además, es una relación cotidiana. Los productos frescos requieren planificación de cosechas, compras, transporte, conservación y reposición. En muchos casos, esa organización permite que un producto pase del campo al lineal en menos de 24 horas. Detrás de algo tan sencillo como encontrar fruta fresca cada mañana hay muchas empresas y profesionales trabajando de forma coordinada. asedas.org

España tiene una ventaja importante: es un gran país productor de alimentos y cuenta con una red de distribución muy diversa. Hay cadenas nacionales e internacionales, pero también cadenas regionales, cooperativas, mayoristas y comercios tradicionales. Esa diversidad permite distintas formas de colaboración, incluidas relaciones muy próximas entre los supermercados regionales y los productores de su entorno. Entre el 80 y el 90 % de los productos frescos presentes en los supermercados procede de explotaciones nacionales. asedas.org

«La clave es pasar de una relación de compraventa a una relación de valor compartido». Eso significa conocer las necesidades del otro, planificar con tiempo, invertir en calidad y responder juntos a lo que pide el consumidor. No siempre será fácil, porque ambos sectores trabajan con costes e incertidumbres. Pero cuanto más sólida sea su relación, más resistente será toda la cadena alimentaria. Esa idea de confianza entre eslabones es precisamente una de las que he defendido en mis artículos.

Puedes ver la entrevista completa pinchando aquí 

Deja un comentario