La innovación varietal puede convertirse en innovación comercial

Las nuevas técnicas genómicas pueden transformar la agricultura. Pero también pueden convertirse en una extraordinaria oportunidad para que los supermercados se diferencien de sus competidores.

Esta fue una de las reflexiones que compartí en Fruit Attraction, durante una mesa redonda sobre nuevas técnicas genómicas (NTG), junto con representantes de la producción hortofrutícola y la mejora vegetal.

Hasta ahora, el debate sobre estas tecnologías se ha centrado principalmente en sus posibilidades para los agricultores. Y son muchas: variedades mejor adaptadas al cambio climático, resistentes a determinadas enfermedades, que aprovechen mejor el agua y los nutrientes o que permitan producir de forma más eficiente.

Pero merece la pena avanzar en la cadena alimentaria y preguntarnos qué pueden significar estas tecnologías para los supermercados y sus clientes.

«La tecnología no es el fin; el beneficio de todos los eslabones de la cadena, incluido el consumidor, es el fin».

Las NTG ofrecen oportunidades en tres ámbitos.

El primero es la seguridad y regularidad del abastecimiento. En un contexto de creciente incertidumbre climática, disponer de variedades más resistentes puede contribuir a mantener una oferta estable de frutas y hortalizas durante más tiempo.

El segundo es la reducción del desperdicio alimentario. Variedades que conserven mejor sus cualidades o tengan una vida comercial más larga pueden ayudar a aprovechar mejor los alimentos en toda la cadena. Una oportunidad especialmente interesante para un sector que, según ASEDAS, ya mantiene un índice de desperdicio del 0,45%.

Pero quizá la tercera oportunidad sea la más atractiva desde el punto de vista comercial: la diferenciación competitiva.

Los supermercados compiten cada día por ofrecer a sus clientes productos de calidad, novedosos y adaptados a sus preferencias. Las NTG pueden ampliar las posibilidades de desarrollar nuevas variedades con características específicas que respondan a necesidades y demandas de los consumidores y permitan a las cadenas una mayor siferenciación en el surtido: mejor sabor, cualidades nutricionales, mayor facilidad de consumo o una conservación mejorada, son solo algunos ejemplos.

Y esto abre una perspectiva extraordinariamente interesante: la innovación varietal puede convertirse en innovación comercial.

Imaginemos supermercados capaces de distinguirse por ofrecer frutas y hortalizas novedosas que respondan a necesidades concretas de sus clientes. No estaríamos hablando únicamente de producir mejor, sino de crear nuevas razones para elegir un establecimiento gracias a la puesta en el mercado de productos fruto de la colaboración en la cadena, la investigación, la innovación y la inversión.

Además, estas innovaciones pueden estimular el consumo de frutas y hortalizas, al hacerlas más atractivas y cómodas para el consumidor.

Aquí resulta fundamental otra idea que defendí en la mesa redonda:

«Del campo al consumidor y también del consumidor al campo».

Los supermercados conocen de primera mano las preferencias de los compradores. Esa información puede ayudar a orientar la mejora vegetal hacia atributos que realmente aporten valor al mercado.

Sin embargo, conviene distinguir entre las posibilidades tecnológicas y su materialización comercial. Las NTG pueden facilitar el desarrollo de variedades con características nuevas, pero su llegada efectiva al lineal dependerá de la investigación, la regulación, la producción, la aceptación del consumidor y las decisiones empresariales.

Europa ha aprobado un marco específico para estas técnicas, cuya aplicación general está prevista para 2028. Por tanto, hablamos fundamentalmente de oportunidades futuras, no de beneficios que ya puedan darse por conseguidos.

Será imprescindible contar con garantías científicas, seguridad jurídica, transparencia y confianza, evitando que barreras injustificadas impidan que las innovaciones útiles lleguen al mercado.

«Innovación sí, pero con ciencia, transparencia y libertad de elección».

Porque el verdadero éxito de las NTG no consistirá en demostrar lo sofisticada que puede ser la mejora vegetal. Consistirá en conseguir que sus beneficios lleguen del campo al lineal y, finalmente, a la cesta de la compra.

Y, por qué no, en ayudar a que cada supermercado encuentre nuevas formas de conquistar a sus clientes.

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