El sector de la alimentación en Europa ha entrado en una fase de estabilización de bajo crecimiento, tras años de turbulencias. Según el último informe de McKinsey & Company y EuroCommerce, aunque el gasto de los consumidores empieza a recuperarse, el entorno sigue siendo frágil y los modelos de negocio están en pleno movimiento para adaptarse a una nueva realidad económica.
Para los directivos del sector, la presión sobre los costes y los márgenes sigue siendo la preocupación número uno por quinto año consecutivo. Aunque el sentimiento general de los CEOs ha mejorado ligeramente para 2026, la realidad financiera es compleja:
- Márgenes EBIT estancados: Los márgenes se mantuvieron estables en un 2,8% en 2024 y 2025, lo que supone una pausa en su caída, pero no una recuperación tras años de descensos continuos.
- Costes estructurales al alza: Los gastos de venta, generales y administrativos (SG&A) alcanzaron su nivel más alto en 2024 y se mantuvieron en un elevado 19,7% de los ingresos en 2025.
- Inflación laboral: Los costes laborales en Europa crecieron un 5,1% de media, superando significativamente la inflación de los alimentos (4,0%), lo que añade una presión estructural difícil de mitigar solo con el aumento de precios.
Ante este escenario, los distribuidores ya no pueden confiar únicamente en el crecimiento del mercado para restaurar sus márgenes y deben centrarse en la optimización de costes y la diferenciación.
Uno de los pilares fundamentales para defender esos márgenes y ganar cuota de mercado es la marca propia (private label), despectivamente llamada «marca blanca». El informe destaca que estas han dejado de ser simples opciones económicas para convertirse en verdaderas herramientas de diferenciación.
- Dominio del mercado: La cuota de las marcas propias alcanzó el 40% en Europa en 2025. Cerca del 90% de los consumidores planea seguir comprándolas al mismo nivel o incluso más en el futuro.
- Liderazgo en innovación: Sorprendentemente, las marcas propias están innovando más rápido que las marcas de fabricante. Representan el 70% de todos los nuevos lanzamientos y variedades en la categoría de alimentación.
- Diferenciación premium: El crecimiento ya no viene solo de la gama básica. Las marcas propias premium, orgánicas o de salud son las que más están impulsando la cuota de mercado, permitiendo a los minoristas ofrecer productos exclusivos que generan mayor lealtad que las marcas de fabricante, las cuales el consumidor suele buscar donde estén más baratas.
El informe también identifica otras tendencias críticas para 2026:
- Recuperación polarizada: Mientras que los hogares de bajos ingresos siguen buscando promociones intensamente, los segmentos de rentas altas y los Millennials muestran una mayor intención de «subir de categoría» (uptrading) hacia productos premium y de mayor calidad.
- Conveniencia sobre cocina: El crecimiento del foodservice (comida lista para consumir) supera al de la venta tradicional de productos para cocinar, impulsado por las generaciones más jóvenes (Gen Z y Millennials).
- El impulso de la IA: La adopción de la IA y la automatización ha subido al segundo puesto en la agenda de los CEOs. Aunque el impacto en el beneficio (EBIT) es aún limitado, se espera que la «IA agente» (capaz de ejecutar tareas y tomar decisiones) transforme tanto la operativa interna como la forma en que los clientes compran.
Para navegar este periodo de crecimiento restringido, los distribuidores europeos deben seguir una agenda dual: por un lado, reforzar el núcleo del negocio optimizando la productividad y escalando sus marcas propias; y por otro, expandirse hacia nuevos flujos de beneficios, como el Retail Media o servicios de salud, que no dependan exclusivamente del volumen de ventas físico. En definitiva, la resiliencia del sector se está poniendo a prueba, pero el impulso renovado en tecnología y marcas propias ofrece un camino claro para aquellos dispuestos a transformar sus modelos de negocio.